Ella trepa por las escaleras,
Por los escalones húmedos,
Envuelve en caricias la baranda bajo la lluvia,
Del patio interior,
Sensualmente se desliza,
Sus rasgos son sépalos, tépalos y pétalos.
Fusionados, imbricados.
Ella hace un nudo en sus brazos,
Un beso azulado,
De gotas infinitesimales,
A lo lejos tras la cortina del consultorio,
Donde un doctor cualquiera habla de una enfermedad cualquiera,
Pero es ahí donde en ese jardín encapsulado y prisionero de los pasillos
Crece esta orquídea púrpura que en su hipnosis,
No me deja desanclar la mirada,
A su belleza mesmerianzante.

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