Deje que
aquella pena se balanceara, inestable, por el acantilado del cordón,
Flotara por el agua estancada, gris y burbujeante,
Flotara por el agua estancada, gris y burbujeante,
Que le
prometió un suicidio, húmedo y lento.
La deje ir
porque ya no tiene sentido de ser,
El sol
desgarro las nubes opacas,
Tus ojos
recobraron el brillo del amanecer,
Tu paso
volvió a ser contundente y firme,
Después de
trastabillar en la rajadura de otra angustia todo es celeste y luz empotrado en
el horizonte.

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