viernes 14 de octubre de 2011

El acantilado del cordón...


  
Deje que aquella pena se balanceara, inestable, por el acantilado del cordón,
 Flotara por el agua estancada, gris y burbujeante,
Que le prometió un suicidio, húmedo y lento.
La deje ir porque ya no tiene sentido de ser,
El sol desgarro las nubes opacas,
Tus ojos recobraron el brillo del amanecer,
Tu paso volvió a ser contundente y firme,
Después de trastabillar en la rajadura de otra angustia todo es celeste y luz empotrado en el horizonte.

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